La primavera da paso a su florecer con tonos despejantes de amargura. ¡Cuánto tiempo anhelando su llegada! El frío del invierno desteñía nuestros corazones con lejía usurpadora. ¿Será por ello que se filtró en mi aquel rayito de esperanza hacia una nueva aurora de energías desmedidas? Ejercicio, constancia y agua pura de la fuente de la vida para sobrevivir. ¿será ese mi destino a partir de ahora? ¿gozaré de una satisfacción de sentirme realizada? ¿tendrá fin la desventura que persiste de mis lágrimas derramadas? Si obtuviese las respuestas corrompería la emoción que invadide mi ilusión por prosperar en este tétrico proyecto compadeciente de mis fracasos desterrados. Quiero ser flor radiante y hermosa, captable e inalcanzable. Respirar el aire fresco de una libertad de disciplina.
NATALIE PORTMAN
Un beso de ánimo y os dedico una frase que me inventé ayer para cuanndo "invento" escusas reprimiéndome en no poder más.
Tonterías tonterías, puedo hacerlo todos los días
miércoles, 23 de marzo de 2011
martes, 15 de marzo de 2011
lunes, 14 de marzo de 2011
La tristeza del agotamiento innecesario
Este semana ha sido una rutina de ejercicio. Andar, gim, piscina...Llego a casa merecedora de un descanso. Me encuentro agotada, la televisión no me atrae, el aburrimiento me atrapa y la tristeza me agruma. La infelicidad me conduce a la cama donde esperaré con ansias el momento matinal en el que en mi cuerpo se observan los cambios. único instante excitante! pues el día prosigue con esfuerzo y constancia para adquirir tan ansiada meta. Y me recuerdo susurrando la belleza que en un tiempo indefinido de batallas terminará por ser destruida ; -Ser bella no es tu objetivo, es ser delgada hasta los huesos, aunque tu atractivo sufra un cambio de hechos incomprendidos.
sábado, 12 de marzo de 2011
Vuelvo a escribir
Al fin me he decidido ha actualizar mi entrada. Ahora tengo un portatil en mi habitación y mucho tiempo libre. Sí, acabe por dejar los estudios definitivamente. sé que no es lo correcto. Pero estos últimos meses los he pasado corriendo espantada en un circulo vicioso delante de una máquina acribilladora. Necesito PAZ. También sé que tanto tiempo libre y encerrada en mi casa me concome el cerebro y me lo estruja sin dejar rastro de mi persona, pero por eso mismo hace una semana que me apunté al gimnasio y la piscina. Mi madre me puso la condición de que tenía que alimentarme bien si quería hacer deporte. (Se le veía preocupada) Y no me quedó más remedio que acceder. De todos modos he estado haciendo una comida al día ( 100gr de arroz y media manzana). Por la noche me tomo una infusión y por la mañana un té y mis vitaminas. Y como voy por la tarde al gim, quemo lo ingerido. Teníais razón en eso de que una dieta hipocalórica a veces es mejor que los ayunos. Además con el deporte me aumenta el metabolismo. Pero he de admitir que los ayunos son mi debilidad. Porque estar quemando calorías para recuperarlas me parece absurdo. Aunque me da bastante energía y ahora estoy más definida.Y por supuesto, delgada. Sí, por fin vuelvo a coger un ritmo adelgazando. Lo añoraba tanto. Sólo me interesa adelgazar, sólo quiero adelgazar y tocar mi costillas cada mañana más sobresalidas, sólo quiero embriagarme del único control que tengo sobre mi vida. Esto me hace estar estable cuando funciona. Me hace sentir que tengo un éxito en la vida, el éxito por el que abandoné todo lo demás.
jueves, 10 de febrero de 2011
Viviendo sin alma
Actualizaré, porque puede ayudarme a reemprender la esperanza.
Estoy perdida, confusa, deprimida. Han sido unos cinco días espantosos. Me he demorado por el chocolate. He comprado cereales y leche como un ladrón encapuchado que no baja la retaguardia. He saboreado cada trocito de placidez infernal, he engullido el quemazón, e incluso he desterrado mi alma. Así me encuentro, en la lejanía de la realidad. Poniendo vendas nuevamente para no querer afrontar los hechos. ¿Tan cobarde soy? ¿Tan débil resulto tras mi coraza? He plasmado en acuarela el llanto de la muerte prediciendo mi destino. He inscrito mensajes tormentosos en mi pared con un denso negro óleo. Y he regurjado tantas veces cómo pensamientos suicidas he tenido. Todo esto sin importarme ya las consecuencia, porque mi vida a perdido el sentido. Si, otra vez. Quiero abandonar el curso definitivamente. Tanto estudiar sólo era un camino de distracción de preparatoria a mi mente. Pero estoy cansada, sin ánimos, sin fuerzas. Sin ver donde se esconde la felicidad. ¿Sabéis lo que es seguir tragando y tener el estómago saturado? ¿Seguir comiendo sin liciente porque no encuentras nada más que hacer, o por el simple hecho de hacerlo como método autodestructivo hacia tú moral por el odio que te albergas? ¿Sabéis lo que es comer pensando en vomitar y vomitar pensando en comer? Pero lo peor de todo ¿sabéis lo que es saber que puedes pararlo porque en ese momento no tienes hambre, ni ansiedad, ni razones, que simplemente te apetece terminar de aniquilar tu autoestima para acercarte más a la llegada muerte porque ya enviaste tu carta de ilusiones al correo no deseado? Pues si sabéis o habéis experimentado alguno de estos acontecimientos de mi oscuridad, entonces sabréis comprenderme. De todos modos creo que ya basta. Aunque no pueda seguir viviendo, tengo muchas cosas por las que luchar. Por eso hoy voy a intentar dar un pasito hacia la luz . Porque sé que en la luz se encuentra la esperanza. Y debo empezar por ahí, para ir recuperándo lo demás.
Estoy perdida, confusa, deprimida. Han sido unos cinco días espantosos. Me he demorado por el chocolate. He comprado cereales y leche como un ladrón encapuchado que no baja la retaguardia. He saboreado cada trocito de placidez infernal, he engullido el quemazón, e incluso he desterrado mi alma. Así me encuentro, en la lejanía de la realidad. Poniendo vendas nuevamente para no querer afrontar los hechos. ¿Tan cobarde soy? ¿Tan débil resulto tras mi coraza? He plasmado en acuarela el llanto de la muerte prediciendo mi destino. He inscrito mensajes tormentosos en mi pared con un denso negro óleo. Y he regurjado tantas veces cómo pensamientos suicidas he tenido. Todo esto sin importarme ya las consecuencia, porque mi vida a perdido el sentido. Si, otra vez. Quiero abandonar el curso definitivamente. Tanto estudiar sólo era un camino de distracción de preparatoria a mi mente. Pero estoy cansada, sin ánimos, sin fuerzas. Sin ver donde se esconde la felicidad. ¿Sabéis lo que es seguir tragando y tener el estómago saturado? ¿Seguir comiendo sin liciente porque no encuentras nada más que hacer, o por el simple hecho de hacerlo como método autodestructivo hacia tú moral por el odio que te albergas? ¿Sabéis lo que es comer pensando en vomitar y vomitar pensando en comer? Pero lo peor de todo ¿sabéis lo que es saber que puedes pararlo porque en ese momento no tienes hambre, ni ansiedad, ni razones, que simplemente te apetece terminar de aniquilar tu autoestima para acercarte más a la llegada muerte porque ya enviaste tu carta de ilusiones al correo no deseado? Pues si sabéis o habéis experimentado alguno de estos acontecimientos de mi oscuridad, entonces sabréis comprenderme. De todos modos creo que ya basta. Aunque no pueda seguir viviendo, tengo muchas cosas por las que luchar. Por eso hoy voy a intentar dar un pasito hacia la luz . Porque sé que en la luz se encuentra la esperanza. Y debo empezar por ahí, para ir recuperándo lo demás.
domingo, 6 de febrero de 2011
ENTRE CAMBIOS
En primer lugar, gracias por vuestros comentarios. Sin vosotras esto no sería posible. Porque esa chispa que necesitamos cuando nos apagamos, esta aquí.
FIN DE SEMANA:
El viernes estuvo bien. Cumplía una semana de ayuno y por la mañana fui a la peluquería a hacerme el tratamiento de queratina con el que me ha quedado el pelo divino. Estrené alguna prenda. Me veía guapa y delgada. Y no se por qué me empezaba a encontrar un poco desvalida y tenía que seguir estudiando, así que CORROMPÍ el ayuno con un poco de lechuga y medio tomate. Y no se rían, pero a la hora me dio cólico :S Vamos, que al final estuve peor. Así que dejé los estudios y fui al cumpleaños de mi primo. No cene nada (tenía excusa). Y mi abuela estuvo pesadita con que estaba muy flaca. Pero la verdad es que se me empiezan a notar bastante las caderas y las costillas como en verano. Echaba tanto de menos esta delgadez.
El sábado fue mi perdición. A pesar de que ya se me había ido la menstruación, seguí sin pesarme. Porque temo la báscula más que a nada en este mundo. Este día tampoco me encontraba muy bien, así que comí lo mismo que el anterior y me fui a dormir. Después estuve haciendo deberes y…algo en mí me pedía desesperadamente algo de azúcar para mi cuerpo, y junto a ese pensamiento se me fue incrementando una ansiedad mortificadora. No quería, no debía. Si lo hacía engordaría aunque destellara lo ingerido. Iba a ser una obesa. Así me sentí. Comí galletas con chocolate. Me sentí fatal y mi mundo dio un giró de ciento ochenta grados. Al vomitar sentí el alivio de algo que había estado reteniendo toda la semana, algo diferente al tema de la comida. Pero quise morirme, tengo tendencia a deprimirme enseguida, y di por sentado que todo mi esfuerzo (estudiar, adelgazar, intentar cambiar por dentro y fuera) no había servido para nada. Así que me fui a dormir y no me he despertado hasta el lunes a las 4:00 de la madrugada. Bueno, ahora que recuerdo me llamó mi mejor amiga que está en la universidad de la capital y todo le va genial, me alegro mucho por ella. Y ojala yo tuviese su fuerza.
Ahora sólo sé que de algún modo este ayuno debe seguir. O comenzar de nuevo. Me gustan los comienzos. Y hoy comienza la semana. Lo que no tengo tan claro es si podré enfrentarme al curso. Porque me gusta estudiar y lo estoy llevando todo al día con los apuntes que mi madre me ha traído. Pero no me atrevo a dar el paso de asistir a clase, cuando sé, que asistir me reconforta, porque me disipa de mis pensamientos. De todas formas cuanto antes vaya mejor, porque en marzo empiezan todos los exámenes.
A veces, tener que decidir y enfrentarte a la vida, resulta lo más complicado del mundo.
Os quiero nenas, de verdad
jueves, 3 de febrero de 2011
Báscula Todopoderosa
¿Por qué tiene que ser tan cruel? Hacía mucho tiempo que no me pesaba y creía que me mantenía entre 50 y 52. Además llevaba 4 días de ayuno y no he parado de hacer cosas y ejercicio. Y cuando al fin decido pesarme…¡¡¡horror!!! ¡¡¡52,400!!! ¿ cómo podía ser? En realidad estoy con la regla pero no es excusa. En todo caso, me animó a no rendirme en este ayuno. Llevo 6 días y la verdad es que están siendo maravillosos porque he decidido que llegó la hora de cambiar, necesito sentir un poco de chispa. Quiero cuidarme. Así que he empezado haciéndolo por fuera para recuperar la confianza en mí misma, y recobrar el sentido por dentro. Mi madre me dio mucho dinero en mi cumpleaños de los 18 que se estaban secando como hojas del otoño de no darles vida. Así que me he comprado casi medio armario más de ropa para mi nuevo look. Vaqueros, sudaderas, unos botines hipercalentitos muy cool e incluso unas minifaldas por si me animo a salir de fiesta. Tengo que estar bien preparada porque la semana que viene ya tengo la intención de ir a clase. Menos mal que tengo unos profesores comprensibles y me han dejado estudiar ha distancia. Y terminando de hablar de mi aspecto, mañana iré a la peluquería a hacerme un tratamiento nutritivo de queratina. Es lo que mejor va para el cabello en la actualidad para sanarlo y quitar el encrespamiento. Aunque he de añadir que estoy exhausta. También estoy estudiando porque tengo que recuperar bastante de días anteriores que he estado deprimida. Mi cuerpo me pesa como si mis piernas fuesen de mármol y mi cerebro está saturado, duermo poco y estoy hiperactiva. Adelgazar rápido te obstruye la mente por momentos. Y lo peor es que tengo miedo a volver a pesarme. Ya os contaré cuando pase la tormenta. Anhelo la rutina. Quiero sentirme fuerte con mi nuevo aspecto porque sobretodo, quiero ir a por todas.
RESPECTO A MI MADRE:
Hoy mi madre me ha preparado hervido porque sabe que es lo que más me gusta. (Caldito con verduras) ¿Tanto tiempo has tardado en darte cuenta de que no estaba comiendo? Es tan ignorante. Sabe lo que me ocurre. Pero se hace la desvalida. Y cuando ya ve que las cosas comienzan a salirse de lo normal. – ¿Vas a comer un poco no?
La verdad…no lo creo. (Lo siento. Te quiero. Es lo que hay. Haber hecho algo antes cuando te suplicaba a gritos ayuda. Ahora déjame seguir mi camino. Es demasiado tarde para lamentarse.)
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