jueves, 10 de febrero de 2011

Viviendo sin alma

Actualizaré, porque puede ayudarme a reemprender la esperanza.

Estoy perdida, confusa, deprimida. Han sido unos cinco días espantosos. Me he demorado por el chocolate. He comprado cereales y leche como un ladrón encapuchado que no baja la retaguardia. He saboreado cada trocito de placidez infernal, he engullido el quemazón, e incluso he desterrado mi alma. Así me encuentro, en la lejanía de la realidad. Poniendo vendas nuevamente para no querer afrontar los hechos. ¿Tan cobarde soy? ¿Tan débil resulto tras mi coraza? He plasmado en acuarela el llanto de la muerte prediciendo mi destino. He inscrito mensajes tormentosos en mi pared con un denso negro óleo. Y he regurjado tantas veces cómo pensamientos suicidas he tenido. Todo esto sin importarme ya las consecuencia, porque mi vida a perdido el sentido. Si, otra vez. Quiero abandonar el curso definitivamente. Tanto estudiar sólo era un camino de distracción de preparatoria a mi mente. Pero estoy cansada, sin ánimos, sin fuerzas. Sin ver donde se esconde la felicidad. ¿Sabéis lo que es seguir tragando y tener el estómago saturado? ¿Seguir comiendo sin liciente porque no encuentras nada más que hacer, o por el simple hecho de hacerlo como método autodestructivo hacia tú moral por el odio que te albergas? ¿Sabéis lo que es comer pensando en vomitar y vomitar pensando en comer? Pero lo peor de todo ¿sabéis lo que es saber que puedes pararlo porque en ese momento no tienes hambre, ni ansiedad, ni razones, que simplemente te apetece terminar de aniquilar tu autoestima para acercarte más a la llegada muerte porque ya enviaste tu carta de ilusiones al correo no deseado? Pues si sabéis o habéis experimentado alguno de estos acontecimientos de mi oscuridad, entonces sabréis comprenderme. De todos modos creo que ya basta. Aunque no pueda seguir viviendo, tengo muchas cosas por las que luchar. Por eso hoy voy a intentar dar un pasito hacia la luz . Porque sé que en la luz se encuentra la esperanza. Y debo empezar por ahí, para ir recuperándo lo demás.

domingo, 6 de febrero de 2011

ENTRE CAMBIOS



En primer lugar, gracias por vuestros comentarios. Sin vosotras esto no sería posible. Porque esa chispa que necesitamos cuando nos apagamos, esta aquí.

FIN DE SEMANA:

El viernes estuvo bien. Cumplía una semana de ayuno y por la mañana fui a la peluquería a hacerme el tratamiento de queratina con el que me ha quedado el pelo divino. Estrené alguna prenda. Me veía guapa y delgada. Y no se por qué me empezaba a encontrar un poco desvalida y tenía que seguir estudiando, así que CORROMPÍ el ayuno con un poco de lechuga y medio tomate. Y no se rían, pero a la hora me dio cólico :S  Vamos, que al final estuve peor. Así que dejé los estudios y fui al cumpleaños de mi primo. No cene nada (tenía excusa). Y mi abuela estuvo pesadita con que estaba muy flaca. Pero la verdad es que se me empiezan a notar bastante las caderas y las costillas como en verano. Echaba tanto de menos esta delgadez.

El sábado fue mi perdición. A pesar de que ya se me había ido la menstruación, seguí sin pesarme. Porque temo la báscula más que a nada en este mundo. Este día tampoco me encontraba muy bien, así que comí lo mismo que el anterior y me fui a dormir. Después estuve haciendo deberes y…algo en mí me pedía desesperadamente algo de azúcar para mi cuerpo, y junto a ese pensamiento se me fue incrementando una ansiedad mortificadora. No quería, no debía. Si lo hacía engordaría aunque destellara lo ingerido. Iba a ser una obesa. Así me sentí. Comí galletas con chocolate. Me sentí fatal y mi mundo dio un giró de ciento ochenta grados. Al vomitar sentí el alivio de algo que había estado reteniendo toda la semana, algo diferente al tema de la comida. Pero quise morirme, tengo tendencia a deprimirme enseguida, y di por sentado que todo mi esfuerzo (estudiar, adelgazar, intentar cambiar por dentro y fuera) no había servido para nada. Así que me fui a dormir y no me he despertado hasta el lunes a las 4:00 de la madrugada. Bueno, ahora que recuerdo me llamó mi mejor amiga que está en la universidad de la capital y todo le va genial, me alegro mucho por ella. Y ojala yo tuviese su fuerza.

Ahora sólo sé que de algún modo este ayuno debe seguir. O comenzar de nuevo. Me gustan los comienzos. Y hoy comienza la semana. Lo que no tengo tan claro es si podré enfrentarme al curso. Porque me gusta estudiar y lo estoy llevando todo al día con los apuntes que mi madre me ha traído. Pero no me atrevo a dar el paso de asistir a clase, cuando sé, que asistir me reconforta, porque me disipa de mis pensamientos. De todas formas cuanto antes vaya mejor, porque en marzo empiezan todos los exámenes.

A veces, tener que decidir y enfrentarte a la vida, resulta lo más complicado del mundo.


Os quiero nenas, de verdad

jueves, 3 de febrero de 2011

Báscula Todopoderosa




¿Por qué tiene que ser tan cruel? Hacía mucho tiempo que no me pesaba y creía que me mantenía entre 50 y 52. Además llevaba 4 días de ayuno y no he parado de hacer cosas y ejercicio. Y cuando al fin decido pesarme…¡¡¡horror!!! ¡¡¡52,400!!!  ¿ cómo podía ser? En realidad estoy con la regla pero no es excusa. En todo caso, me animó a no rendirme en este ayuno. Llevo 6 días y la verdad es que están siendo maravillosos porque he decidido que llegó la hora de cambiar, necesito sentir un poco de chispa. Quiero cuidarme. Así que he empezado haciéndolo por fuera para recuperar la confianza en mí misma, y recobrar el sentido por dentro. Mi madre me dio mucho dinero en mi cumpleaños de los 18 que se estaban secando como hojas del otoño de no darles vida. Así que me he comprado casi medio armario más de ropa para mi nuevo look. Vaqueros, sudaderas, unos botines hipercalentitos muy cool e incluso unas minifaldas por si me animo a salir de fiesta. Tengo que estar bien preparada porque la semana que viene ya tengo la intención de ir a clase. Menos mal que tengo unos profesores comprensibles y me han dejado estudiar ha distancia. Y terminando de hablar de mi aspecto, mañana iré a la peluquería a hacerme un tratamiento nutritivo de queratina. Es lo que mejor va para el cabello en la actualidad para sanarlo y quitar el encrespamiento. Aunque he de añadir que estoy exhausta. También estoy estudiando porque tengo que recuperar bastante de días anteriores que he estado deprimida. Mi cuerpo me pesa como si mis piernas fuesen de mármol y mi cerebro está saturado, duermo poco y estoy hiperactiva. Adelgazar rápido te obstruye la mente por momentos. Y lo peor es que tengo miedo a volver a pesarme. Ya os contaré cuando pase la tormenta. Anhelo la rutina. Quiero sentirme fuerte con mi nuevo aspecto porque sobretodo, quiero ir a por todas.

 RESPECTO A MI MADRE:
 Hoy mi madre me ha preparado hervido porque sabe que es lo que más me gusta. (Caldito con verduras) ¿Tanto tiempo has tardado en darte cuenta de que no estaba comiendo? Es tan ignorante. Sabe lo que me ocurre. Pero se hace la desvalida. Y cuando ya ve que las cosas comienzan a salirse de lo normal. – ¿Vas a comer un poco no?
La verdad…no lo creo.  (Lo siento. Te quiero. Es lo que hay. Haber hecho algo antes cuando te suplicaba a gritos ayuda. Ahora déjame seguir mi camino. Es demasiado tarde para lamentarse.)

domingo, 30 de enero de 2011

Me quito un pedacito y lo plasmo en mi escritura


SOBRE ANA:
Aquí puedo expresar todo lo que siento hacia ella. Sin miradas obstinadas, sin remordimientos. Para mí Ana es una voz que esta en cada una de las mentes que tenemos una creencia diferente respecto a la vida. Poco a poco iré plasmando en este blog de que trata exactamente. Porque como todas las “religiones”, no todo son bendiciones celestiales. Es cierto que necesitamos confesarnos para sentirnos puras y oramos desesperadas a gritos de esperanza. Pero todo nuestro dolor reflejado en nuestros espejos resquebrajados del sufrimiento constante, toda la apatía que succiona nuestra felicidad y nuestro vulnerable corazón agarrotado de la ansiedad que supone nuestros actos, merecen la pena cuando Ana obra el milagro de despojarnos de un kilo más de angustia tormentosa.

DATOS SOBRE MI:
Mido 1,70, en verano logré los 49,500 kilos. Al hacer un viaje familiar engordé un par de kilos. Siempre engordo cuando estoy en compañía. Amo la soledad, mi mundo. Me he mantenido pero tengo mucho miedo a pesarme. Ahora estoy bajado con un ayuno. Me encanta hacer ayunos (de agua e infusiones). Vivo sola con mi madre y la quiero muchísimo pero me pone histérica porque se hace la victima y no come ¿irónico verdad? Pues casi esta más delgada que yo. No se si está jugando algún juego pero la odio, la envidio, la amo y me da lástima al mismo tiempo. Hace tiempo que paso de los chicos por dos conclusiones; 1 no quiero sufrir, 2 sólo me importa Ana. Además como he estado un año sin menstruación tampoco he tenido tanta necesidad que digamos. Y estoy volviendo a faltar a clase porque otra vez estoy rotundamente deprimida. Y me frustra, porque este año estaba sacando sobresalientes. Cuando Ana camina a tu lado te alimenta de su juego, es una droga, una adicción que te envuelve y te hace ser capaz de abandonarlo todo por ella. Porque ante todo ella, es la más importante.

EL DÍA DE HOY:
Hoy ha sido un día agotador, estoy exhausta. Me he despertado a las 8:00 de la mañana y hasta las 17:00 me he mantenido en actividad. He caminado hasta la playa bajo el sol madrugador del Domingo, he ido a mi parque favorito donde suelo ir a estudiar, me he animado un poco más y he patinado en otro parque. Y cuando he regresado a mi casa desvalida con una cara ojerosa y neutra, no sé si habrá sido la teína o el deporte, pero he cogido y me ido a correr a otro parque donde los árboles y las flores son los protagonistas. No sé cuantas calorías habré quemado, simplemente noto que mi cuerpo adelgaza como si estuviera cincelando mis huesos para darles forma. A veces noto que el cerebro no me rige, otras me recupero y la sangre colorea mis labios nuevamente. Creo que el deporte a pesar de no comer es un energizante que restablece tu autoestima.
Ahora voy a ver si me pongo a estudiar. Sería una lástima tirar el curso por la borda por enamorarme de Ana y fingir que no me importa la realidad que me zumba con el miedo a fracasar y negarme a admitir que el sueño que persigo en el que aseguro ser alguien, progresando incansablemente, es un sueño donde las fronteras, son terriblemente trágicas.

sábado, 29 de enero de 2011

Empezar una página en blanco

Nuevo blog, nueva entrada, nuevas personas que atender con mi propia experiencia. Días rutinaríos que contar con sus elevadas emociones excitantes y sombrías. Porque así soy yo; un inexplicable oleaje de sentimientos sin definir. Nunca se realmente mi estado, me encuentra confusa a menudo, y la indesión es la más frustrante de las garrapatas. LLevo dos años atrapada en este sueño, si lo alargamos un poco cuatro, si lo extendemos un poco más se podría decir que desde la infancia. La infancia sí, hay surgen todos los problemas, los complejos, las inseguridades, los miedos...¿pero miedo a qué?¿a qué hay que temer? ¿a la vida? Tal vez eso surja más en la adolescencia, donde nos creemos muy adultos y conforme nos vamos desarrollando nos hacemos más niños. Nos damos cuenta de que no queremos crecer porque el mundo es una utopía peligrosa. Así que nos hacemos caprichosos y dependientes de nuevo aferrandonos a nuestros padres y llamando la atención de la mejor manera posible. Seguramente todo esto lo hagamos de forma inconsciente, pero creo que con el correr de los años los psicólogos, psiquiatras, curanderos, familiares e incluso nosotros mismo vemos la lógica de nuestro cometido. Aunque también sabemos ciertamente que eso no impedirá que nuestros objetivos por los que nos hemos puesto una venda a la vida, deban alcanzar su destino. ¿Acaso no pretendemos parar hasta acabar con nuestra existencia? tal vez, ese sea el propósito.