domingo, 30 de enero de 2011

Me quito un pedacito y lo plasmo en mi escritura


SOBRE ANA:
Aquí puedo expresar todo lo que siento hacia ella. Sin miradas obstinadas, sin remordimientos. Para mí Ana es una voz que esta en cada una de las mentes que tenemos una creencia diferente respecto a la vida. Poco a poco iré plasmando en este blog de que trata exactamente. Porque como todas las “religiones”, no todo son bendiciones celestiales. Es cierto que necesitamos confesarnos para sentirnos puras y oramos desesperadas a gritos de esperanza. Pero todo nuestro dolor reflejado en nuestros espejos resquebrajados del sufrimiento constante, toda la apatía que succiona nuestra felicidad y nuestro vulnerable corazón agarrotado de la ansiedad que supone nuestros actos, merecen la pena cuando Ana obra el milagro de despojarnos de un kilo más de angustia tormentosa.

DATOS SOBRE MI:
Mido 1,70, en verano logré los 49,500 kilos. Al hacer un viaje familiar engordé un par de kilos. Siempre engordo cuando estoy en compañía. Amo la soledad, mi mundo. Me he mantenido pero tengo mucho miedo a pesarme. Ahora estoy bajado con un ayuno. Me encanta hacer ayunos (de agua e infusiones). Vivo sola con mi madre y la quiero muchísimo pero me pone histérica porque se hace la victima y no come ¿irónico verdad? Pues casi esta más delgada que yo. No se si está jugando algún juego pero la odio, la envidio, la amo y me da lástima al mismo tiempo. Hace tiempo que paso de los chicos por dos conclusiones; 1 no quiero sufrir, 2 sólo me importa Ana. Además como he estado un año sin menstruación tampoco he tenido tanta necesidad que digamos. Y estoy volviendo a faltar a clase porque otra vez estoy rotundamente deprimida. Y me frustra, porque este año estaba sacando sobresalientes. Cuando Ana camina a tu lado te alimenta de su juego, es una droga, una adicción que te envuelve y te hace ser capaz de abandonarlo todo por ella. Porque ante todo ella, es la más importante.

EL DÍA DE HOY:
Hoy ha sido un día agotador, estoy exhausta. Me he despertado a las 8:00 de la mañana y hasta las 17:00 me he mantenido en actividad. He caminado hasta la playa bajo el sol madrugador del Domingo, he ido a mi parque favorito donde suelo ir a estudiar, me he animado un poco más y he patinado en otro parque. Y cuando he regresado a mi casa desvalida con una cara ojerosa y neutra, no sé si habrá sido la teína o el deporte, pero he cogido y me ido a correr a otro parque donde los árboles y las flores son los protagonistas. No sé cuantas calorías habré quemado, simplemente noto que mi cuerpo adelgaza como si estuviera cincelando mis huesos para darles forma. A veces noto que el cerebro no me rige, otras me recupero y la sangre colorea mis labios nuevamente. Creo que el deporte a pesar de no comer es un energizante que restablece tu autoestima.
Ahora voy a ver si me pongo a estudiar. Sería una lástima tirar el curso por la borda por enamorarme de Ana y fingir que no me importa la realidad que me zumba con el miedo a fracasar y negarme a admitir que el sueño que persigo en el que aseguro ser alguien, progresando incansablemente, es un sueño donde las fronteras, son terriblemente trágicas.

sábado, 29 de enero de 2011

Empezar una página en blanco

Nuevo blog, nueva entrada, nuevas personas que atender con mi propia experiencia. Días rutinaríos que contar con sus elevadas emociones excitantes y sombrías. Porque así soy yo; un inexplicable oleaje de sentimientos sin definir. Nunca se realmente mi estado, me encuentra confusa a menudo, y la indesión es la más frustrante de las garrapatas. LLevo dos años atrapada en este sueño, si lo alargamos un poco cuatro, si lo extendemos un poco más se podría decir que desde la infancia. La infancia sí, hay surgen todos los problemas, los complejos, las inseguridades, los miedos...¿pero miedo a qué?¿a qué hay que temer? ¿a la vida? Tal vez eso surja más en la adolescencia, donde nos creemos muy adultos y conforme nos vamos desarrollando nos hacemos más niños. Nos damos cuenta de que no queremos crecer porque el mundo es una utopía peligrosa. Así que nos hacemos caprichosos y dependientes de nuevo aferrandonos a nuestros padres y llamando la atención de la mejor manera posible. Seguramente todo esto lo hagamos de forma inconsciente, pero creo que con el correr de los años los psicólogos, psiquiatras, curanderos, familiares e incluso nosotros mismo vemos la lógica de nuestro cometido. Aunque también sabemos ciertamente que eso no impedirá que nuestros objetivos por los que nos hemos puesto una venda a la vida, deban alcanzar su destino. ¿Acaso no pretendemos parar hasta acabar con nuestra existencia? tal vez, ese sea el propósito.